Tropalli

17,270.00 MXN

Silla ceremonial inspirada en el icpalli mesoamericano. Pino y ocote del Estado de México definidos por una geometría piramidal.

Silla ceremonial inspirada en el icpalli mesoamericano. Madera de pino y ocote del Estado de México, construida a partir de una geometría piramidal que recorre toda la pieza.


Presentación

Silla ceremonial de carácter monumental inspirada en el antiguo icpalli, el asiento asociado a la autoridad en el mundo nahua. Tropalli no busca reproducir un asiento histórico, sino reinterpretar su presencia desde una geometría contemporánea. El respaldo asciende y se remete, mientras el asiento, los reposa brazos y sus tres apoyos estructurales retoman la misma lógica piramidal. Construida en madera de pino y ocote del Estado de México, la pieza combina tablones de gran espesor, trabajo de ebanistería y un sistema de ensamble concebido para hacerla rígida, resistente y durable.


Especificaciones

Diseño

Cristóbal Ramírez de Aguilar Ramírez

Año

2026

Origen

Hecho a mano en México.

Materiales

Madera de pino y ocote del Estado de México.

Entintado negro.

Técnica

Madera cepillada para resaltar la veta natural. Construcción a partir de tablones de 4 cm de espesor. Ensamble mediante machimbrados y pijas para aumentar la resistencia y rigidez de la estructura. Elaborada por ebanistas del Estado de México.

Dimensiones

70 × 120 × 54 cm (ancho × alto × profundidad)

Altura del asiento

45 cm

Uso

Interior.

Variaciones

Cada pieza es elaborada artesanalmente. Las vetas, nudos, tonalidades y características naturales de la madera pueden variar entre una pieza y otra. El cepillado y entintado permiten que la veta permanezca visible, haciendo que cada Tropalli conserve una expresión propia.


Origen

¿Qué sucedería si un asiento de autoridad pudiera volver a construirse desde una sola geometría?

Tropalli nace de esa pregunta. Su punto de partida es el icpalli, el asiento asociado a la autoridad en el mundo nahua, pero la pieza no busca reconstruir una forma del pasado. Busca recuperar una idea: la del asiento como un lugar que no solamente sostiene el cuerpo, sino que también define la presencia de quien lo ocupa.

A partir de esta referencia, la silla se desarrolla desde una geometría piramidal que se repite en toda su estructura. El respaldo asciende y se remete hacia la parte superior; los reposa brazos se abren y se contraen; el asiento y sus tres apoyos estructurales siguen la misma lógica. Ningún elemento funciona de manera aislada. Todos responden a una misma regla, como si la silla hubiera sido construida a partir de una única forma que se transforma de acuerdo con cada función.

Esta geometría le da a Tropalli una presencia que se acerca a la arquitectura. Sus proporciones verticales y sus grandes superficies de madera hacen que deje de percibirse como un objeto ligero y adquiera una condición casi monumental. El asiento permanece a una altura cotidiana, mientras el respaldo se eleva por encima del cuerpo y construye a su alrededor un espacio propio.

La madera proviene del Estado de México y es trabajada por ebanistas. Los tablones de cuatro centímetros de espesor conservan una presencia contundente y permiten que la estructura exprese su propio peso. Antes de ser entintada, la madera se cepilla para revelar la veta. Las líneas naturales recorren cada elemento y acompañan su geometría, haciendo que la materia y la forma se lean como una sola cosa.

La construcción sigue una lógica directa. Los elementos se unen mediante machimbrados y pijas, combinando un sistema de ensamble contemporáneo con un trabajo artesanal preciso. Las uniones no buscan desaparecer por completo: forman parte de la lectura de la pieza y hacen evidente la manera en que cada componente encuentra su lugar dentro de la estructura.

Tropalli se encuentra así entre diferentes tiempos. Parte de una idea vinculada con los antiguos asientos de autoridad mesoamericanos, pero se construye con madera local, oficio contemporáneo y una geometría propia. No intenta representar el pasado, sino preguntarse cómo una forma asociada al poder, la permanencia y la presencia podría volver a existir hoy.

Más que una silla ceremonial, Tropalli propone un lugar. Un objeto donde la madera, la geometría y el cuerpo se encuentran para hacer del acto de sentarse una forma de presencia.